martes, 13 de octubre de 2009

El clima laboral en situaciones de crisis (II)

Además de lo comentado en el artículo anterior, igualmente se da el caso de empleados que toman la dirección contraria, en situaciones de crisis se saltan las normas y deciden “por instinto”, decisión tanto o más peligrosa que la citada anteriormente. También puede haber casos de personas que intentan realizar méritos de última hora, intentando probar que son imprescindibles en su puesto, muchas veces intentando acaparar más funciones, bien alargando la jornada laboral o realizando más horas extra, bien aumentando la intensidad de trabajo.

Como posibles acciones atenuantes a estas consecuencias podemos destacar el apartado informativo, proporcionar una información precisa, veraz y adecuada sobre plazos y detalles. En este apartado es importante dejar a la parte social que haga su trabajo, es decir, que informe a los empleados.

Reforzar la cohesión grupal y fomentar el compañerismo puede ser otra de las posibles soluciones que ayuden a atenuar los comportamientos descritos. Organizar reuniones, eventos o encuentros puede ser positivo, aunque hay que tener mucho cuidado para que estas convivencias no se conviertan en un caldo de cultivo de propagación de rumores.
Un rol fundamental es el cohesionador de grupos, suele ser un individuo optimista por naturaleza y al que gusta la vida social y el trabajo en equipo. Estos momentos de crisis aumentan su protagonismo y se convierte en un líder informal, partiendo de unos valores más humanos o sociales que empresariales.

Vencer la inevitable incertidumbre que se produce en estas situaciones es tarea ardua, muy compleja. Pero siempre nos queda la herramienta de la escucha activa y nuestros consejos y recomendaciones, sin en ningún caso dar pie a la aparición de noticias falsas o expectativas demasiado optimistas.

Una función importante pertenece al ámbito de los mandos intermedios, ya que tienen mayor contacto con el personal y sus opiniones suelen ser muy valorados, positiva o negativamente. Cualquier comentario se puede convertir en comunicación “oficial” y éste en motivo de alarma. Por tanto, es un colectivo que en estos momentos de crisis va a necesitar un cuidado especial.

Otra cuestión interesante que se plantea es la etapa posterior al Expediente, qué política seguir y qué actividades realizar para mantener un clima laboral adecuado. Este momento, bien gestionado, puede ser el más adecuado para realizar actividades grupales, cursos de formación y publicación de ascensos, promociones, cambios de puestos, etc. La finalidad debe ser una pausada y segura vuelta a la normalidad.

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